moda

Cuatro amantes del diseño

Alegres, espontáneos y apasionados por el diseño, así podemos definir a los estudiantes de la Universidad Don Bosco, quienes participaron en el Déjà Vu Fashion Show. Conoce algunas de sus historias y sueños.


jueves, 08 de noviembre de 2012


Alfredo Navas (foto izq. con gafete), René Monterrosa al centro credito 1
Silvia Cuéllar .
Alfredo Navas

A sus 21 años, Alfredo divide su tiempo entre el estudio y trabajo. Por varias horas atiende las llamadas en un call center de comida rápida y aunque pasa muy ocupado dando el menú, las promociones y anotando los pedidos, el resto del tiempo lo ocupa para pensar en el diseño. Cuenta que estudió bachillerato en arquitectura y que escogió esta carrera porque la considera completa pues en ella puede explotar su creatividad en cuanto al diseño, sobre todo de muebles, juguetes y utensilios domésticos funcionales,que no existan en el mercado y puedan cotizarse bien. Admite que en un principio su pasión era diseñar muebles, pero ahora también le interesan los zapatos.

Revela que entre sus principales logros está el haber hecho un proyecto para el Museo de Santa Tecla que consistió en un mobiliario ajustable para los niños que asisten a los talleres que allí se imparten, y aunque no se concretó piensa que en un futuro sí se podrá, ya sea con la comuna de esa localidad o por sus propios medios. En 2011 también diseñó un mueble de cartón que fue expuesto en Diseñarte, muestra de arte abierta al público en el Hipermall.

En el desfile participó con cuatro diseños cómodos y funcionales para hombre, inspirados en la Revolución Francesa, en los que utilizó una paleta de colores tierra, sobre todo el verde musgo. "Cuando estaba en el proceso de diseño me llevaba los dibujos al trabajo, mis jefes y compañeros fueron muy colaboradores porque me apoyaron para que sacara adelante mi trabajo de diseño", relató emocionado. Para el futuro planea desenvolverse como diseñador de productos que impacten, además quiere posicionar su propia firma bajo el nombre de Alfredo Navas.

René Monterrosa

Al igual que Alfredo quería ser arquitecto, pero por muchas razones se dio cuenta que su inclinación estaba en el mundo del diseño. Dice que la Licenciatura en Diseño Industrial y de Productos llamó su atención porque hay mucha más apertura, se perciben más los detalles y la funcionabilidad del diseño involucrando al ser humano. Déjà Vu Fashion Show fue su segunda experiencia como diseñador de textiles. El año pasado trabajó con otros estudiantes de la carrera en la pasarela Fashion Week que se llevó a cabo para la misma cátedra.

"Me gusta el diseño de ropa para hombres. Es un mundo que se puede explotar bastante y que acá no se hace. Me gusta por la sobriedad y limpieza de las prendas. Ahora tuve la oportunidad de participar en todo el proceso y adquirir más conocimientos sobre costura", acota.

Para el desfile confeccionó tres atuendos inspirados en la Revolución Inglesa, en los que procuró que las costuras no fueran visibles y que pareciese que la ropa estaba pegada para lograr su objetivo, el denotar aquella pulcritud de los hombre de la monarquía, sobre todo realzando los cuellos y bordados a mano. Además diseñó dos bolsos en piel y unas botas, para su muestra usó colores vino, gris, negro y blanco.

"En el mundo de la moda hay mucho que explotar pues en el país no se está acostumbrado a llevar ropa de temporada. Hay que mostrar apertura en ese sentido, conectarse con otras personas y lugares", agregó

A corto plazo espera seguir trabajando en nuevos diseños y participando en certámenes a nivel internacional, como ya lo ha hecho vía electrónica en España. "Para una compañía diseñé una mochila y para otra presenté propuestas de diseño para un plato, un mueble de jardín y lámparas", detalla.

Mientras termina la carrera afirma que continuará con su trabajo como diseñador gráfico para una empresa de telefonía. Y que en el futuro espera trabajar como diseñador de modas, muebles e interiores.

A sus 21 años considera que todo el esfuerzo ha valido la pena por lo mucho que ha aprendido y por los resultados. "Cuando uno pone amor en el diseño el cliente lo percibe. A cada diseño que hago espero darle seguimiento y un día verlo en el mercado, como ya ocurrió con unas camisetas", añadió.


Marcela Pérez .
Silvia Cuéllar

El caso de Silvia es muy peculiar pues su familia quería que estudiara medicina pero a ella le llamaba la atención el diseño, pues sus padres estudiaron artes plásticas. Pero el dilema se acabó cuando llegó a la universidad y se dio cuenta que eso era lo que realmente le gustaba. De allí en adelante todo se ha dado de la mejor manera y ahora se encuentra feliz creando productos que la gente puede usar. "Es gratificante ver pasar a alguien usando una prenda que uno diseñó", sostiene.

Al igual que sus compañeros creó varios atuendos y accesorios para esta pasarela. Su inspiración fue el vidrio y relató que ésta surgió luego de una visita educativa a un taller de vitrales. De allí comenzó a comparar el color y el movimiento del vidrio al momento de ser modelado con las telas de caída suave y transparencias. Para estos diseños contó con la ayuda de su madre y empleó una paleta de colores que tenía como base el rojo cereza y el verde aqua.

"El valor que tiene la pieza es el proceso que sigue un diseñador para hacerlo, no los materiales", añade.

A sus 21 años, Silvia afirma que en un futuro quiere especializarse fuera del país en moda, vidrio y cerámica, porque esas ramas del diseño son las que más le han gustado. Asimismo responder a convocatorias como las de Kaleidoscopio y Fashion Week para ser reconocida como diseñadora.

Marcela Pérez

A diferencia del resto de sus compañeros, Marcela ha participado en los tres desfiles que ha organizado la universidad para presentar los diseños de los alumnos de Diseño Industrial II. Las dos primeras ocasiones lo hizo como modelo y en esta oportunidad, a sus 21 años, debutó como diseñadora de vestidos de gala, bolsos, zapatos y bisutería. Todo confeccionado en blanco y negro, pues su temática era el ballet, representado a través del Lago de los Cisnes.

Para ello utilizó chifón mate y brillante, plumas de gallina guinea que fueron cortadas y cocidas a mano, así como pedrería en las mismas tonalidades.

Al preguntarle por qué estudia diseño dice que optó por esta carrera por convicción y que cuando terminó el bachillerato ya sabía que eso era lo que quería estudiar debido a que sus pasos estaban marcados por la influencia familiar. Su primo, el diseñador Pedro Barrera, la invitaba a participar en diferentes en eventos de moda.

"La carrera es muy versátil. Hay quienes no dibujan a la perfección pero cada quien bocetea a su manera y entiende lo que hace. Es cuestión de costumbre, de estilo, lo bueno es que existen herramientas gráficas", explicó. En un futuro se visualiza como una diseñadora de modas innovadora, que ofrece al mercado propuestas nuevas y de calidad, con lo que espera contribuir a mejorar las propuestas locales. Asimismo ser reconocida por su marca.

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