Columnista invitada

Conscientes de la niña y la mujer

En el mundo del siglo XXI, las mujeres todavía sufrimos discriminación, abuso sicológico, laboral y sexual, entre otros flagelos que minan nuestra naturaleza

miércoles, 31 de octubre de 2012
POR
Nadina Rivas
Por alguna razón, en algunos entornos todavía existe la convicción de que las mujeres valemos menos que los hombres. Esto se refleja en muchos ámbitos de la vida de niñas y mujeres. Familiares que se "creen" con el derecho de abusarlas sexualmente o prostituirlas, utilizándolas como simples objetos de placer o de "conveniencia" económica.

Hombres, en puestos de dirección que deciden no contratar mujeres porque piensan que no serán tan "productivas". La sociedad nos ha asignado el rol de ser prácticamente las únicas responsables de criar y educar a los hijos por lo que trabajo y hogar son como agua y aceite, incombinables.

Se pagan salarios menores respecto de los de los hombres por el sólo hecho de ser mujeres; se ignora una opinión femenina en medio de grupos mayoritariamente masculinos; o se contratan sólo por el hecho de ser atractivas físicamente obviando la experiencia y conocimientos requeridos para un determinado puesto.

Ya no digamos esos chistes de mal gusto acerca de las mujeres, una forma cobarde para desprestigiar y minimizar lo femenino. Lo más triste de todo esto, es que muchísimas mujeres celebran junto a los hombres ese tipo de expresiones y permean, nutren y sustentan en sus hijos esas creencias machistas, como por ejemplo el que una mujer debe ser dulce y jamás expresar su opinión o contradecir a su padre, hermano, jefe o esposo.

Estos y otros comportamientos suelen tener formas sutiles y pasar desapercibidos hasta por quien los sufre. Ignorarlos no hace que desaparezcan sino que cobran más fuerza en medio de la cotidianidad debilitando la estabilidad emocional, física y económica de una niña o mujer.

La escritora mexicana, Elena Poniatowka recoge en su novela biográfica sobre la pintora surrealista de origen inglés Leonora Carrington (1917-2011) una frase de la protagonista: "Hay algo que tengo que preservar adentro, algo que si dejo que destruyan no voy a recuperar". Expresión que me resultó un pensamiento y un sentimiento conocido.

Siempre ha existido algo dentro de mí que se ha revelado contra esas creencias limitantes y en una sociedad como la salvadoreña, provinciana y limitada, mi necesidad por sentirme en control y en libertad me ha llevado a buscar formas concretas para hacer alguna diferencia en mi entorno.

Las mujeres necesitamos mantener intacta esa fortaleza natural, que no debería ser tocada ni amenazada o vulnerada. Somos capaces, inteligentes y sensibles.

La tarea es avanzar pero no para ser como los hombres. Modificar esas creencias instaladas profundamente en la sique colectiva respecto a la feminidad y las mujeres es un proceso que tomará muchos años pero no queda otra que aferrarnos a ese sueño y sembrar convicciones positivas para cosechar cambios definitivos en el tiempo. Soñar no cuesta nada.

Nadina Rivas es Directora de Voces Vitales y Consultora en Comunicaciones

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